Mucho se habla hoy en día de la consciencia, pero, ¿por qué la buscamos tanto?, ¿nos hace más felices?, ¿qué beneficios se derivan de su desarrollo?…
Primero definamos el término Consciencia, que no es más que “darnos cuenta”. Cuando nos damos cuenta de lo que realmente ocurre, de lo que realmente hacemos, de las causas que nos mueven y de la que nos frenan, estamos en un nuevo estado que nos permite ver la vida desde un punto de vista diferente, y así comprendernos mejor como también comprender más profundamente todo lo que nos rodea, sean personas o situaciones.

Cuando hay desarrollo de consciencia, hay murallas que empiezan a caer. Murallas psicológicas que habíamos construido para enfrentar el mundo. Por ejemplo, es común que la nueva comprensión frente a una situación que nos angustiaba, ahora nos traiga otro “problema” que tiene mucha más relación con nosotros mismos, que con lo externo (persona agente de la situación desagradable, o la situación misma). Sí, porque desarrollar la consciencia no necesariamente es un camino agradable. “Despertar” y enfrentar las verdaderas causas que nos llevan a experimentar algo en nuestra vidas, muchas veces puede provocarnos más angustia de la que ya teníamos con esa situación molesta.
Sin embargo, se avanza. Es como cuando vemos en la cáscara de una manzana una pequeña manchita, pero una vez que la trozamos, nos damos cuenta de que esta mancha se expandía mucho mas de lo que imaginábamos, o encontramos un pequeño gusanito que la había provocado. Si no hubiéramos trozado la manzana, no nos habríamos percatado de que aquella manchita traía una historia detrás, y de que en vez de culpar al gusanito por habernos estropeado la manzana que con tanta hambre nos íbamos a comer, podemos comprender que esta fruta era su casa.
Ver la causa, no es necesariamente tener una solución al problema, pero sí tenemos mejores herramientas ahora, porque podemos reconocer qué identificar con claridad,  lo que podría eventualmente ayudarnos a mejorar la situación.

Cuando la consciencia nos ha llevado directo a nosotros, que es lo más probable que pase, viene el trabajo interno. Esto significa poner mucha atención a nuestro patrones de comportamiento, que son las respuestas aprendidas y justificadas por nuestra inconsciencia, para solucionar o enfrentar algo.

Llevar la consciencia a nuestra forma de actuar  y responder ante la vida, es como si nos miráramos al espejo, por lo que es imprescindible que una vez que tomemos este camino, asumamos la responsabilidad que tenemos en el desarrollo de lo que nos pasa, y también y sumamente importante, que nos observemos con amor y desapego.

Aquí radica el verdadero ejercicio de amor incondicional. Amarnos sin condiciones. Amarnos aunque seamos sumamente conscientes de nuestros errores, de nuestros condicionamientos, de nuestros miedos.

Mantenernos despiertos y en consciencia nos libera de la culpa y el rechazo a nosotros mismos, así como nos permite desarrollar la compasión por todos los que nos rodean.

 

TIPS PARA VIVIR MÁS CONSCIENTES

1.- Experimentar la frustración, la rabia, el enojo, o cualquier otro sentimiento negativo con el debido desapego. Esto implica, dejar que fluya la emoción y para luego despedirnos de ella, comprender por qué es que apareció, qué parte de mí está carente que recurre a ese sentimiento negativo para que pueda escucharme.

2.- La culpa es clara señal de que no somos conscientes del todo de la situación. La culpa tiende a colocar nuestra responsabilidad fuera, cuando apuntamos con el dedo a quien nos hace daño. Pero ese personaje está ahí como una parte nuestra que pide una especie de castigo, o alguna otra propia culpa no asimilada. Si indagamos bien en las causas que han ido provocando un comportamiento tóxico en nosotros, podremos encontrarnos con algo muy personal, sea creencia, complejo, carencia, que nos lleva directamente a poner el foco, e incluso “llamar” a este tipo de personas o situaciones en nuestra vida. Aquí entonces no hay culpas, hay seguramente trabajo de consciencia por hacer.

3.- No logramos dimensionar bien las razones de la otra persona, y a veces tampoco las propias. Esto no significa que no estemos desarrollando nuestra consciencia, por el contrario, el darnos cuenta de la vastedad que implica un ser, una vida, un alma, nos acerca a la idea de lo limitada que puede ser nuestra comprensión humana. Por lo tanto, asimilamos un rol consciente pero lo suficientemente humilde, como para permitirnos fluir y aceptar la vida tal cual es.

4.- Amar. Dar amor siempre es una apertura, y es sumamente importante para ponernos en un estado apto para asimilar que poseemos un amor infinito, independientemente de lo que estemos experimentando en nuestras vidas. Además nos conecta saludablemente con el aquí y el ahora.

5.- Poner mucha atención cuando caigamos en la queja. La queja, si bien puede permitirnos liberar energías negativas, también termina atrayéndolas, por lo que hay que poner especial cuidado en detectar en dónde estamos tratando de liberarnos de responsabilidad. Nosotros hacemos múltiples elecciones durante nuestro día a día, por lo que tratemos de conocer exáctamente cuáles son nuestras necesidades para que la queja no se instale en nosotros.

6.- Escuchar los problemas de los demás. Muchas personas rehuyen a penas alguien se les acerca a hablar sobre algún problema, pero si prestamos atención a los conflictos que experimentan los demás, estaremos en mejores condiciones de detectar las propias falencias en nuestro comportamiento. Siempre que sepamos poner límites, escuchar a alguien en problemas, nos puede ayudar a trascender nuestros propios problemas y mirar la vida desde otro foco.

7.- Meditar y trabajar un estado interno que permita nos centremos. Esto es súper importante. Lo que sea que estemos viviendo requiere de una pausa. Ese es el mejor regalo que podemos hacernos, porque nos relajamos, y también podemos tomar distancia del barullo mental que implica estar vivo. Un estado de tranquilidad siempre nos beneficiará y nos ayudará a mirar nuestros asuntos con mayor desapego.

8.- Trabajar la aceptación. Como les mencioné más arriba, el desarrollo de la consciencia es sólo darse cuenta, no significa cambiar necesariamente las situaciones, ni tampoco volvernos perfectos. La aceptación de que estamos en un mundo dual, que tenemos cosas que aprender, y otras que desaprender, que debemos lidiar constantemente con nuestra sombra porque es parte de nosotros, son la base para vivir atentos y adquirir mayor sabiduría para enfrentar y vivir más plenamente en este plano.

 

Texto por Liz R.Rey
CEO en Sanando Karma
sanandokarma@gmail.com