Como seres expuestos al mundo real, todos nosotros en menor o mayor grado, nos hemos enfermado. La enfermedad puede ocurrir por múltiples razones, pero no necesariamente quedarse en nosotros por un tiempo prolongado.
Si es que esto ocurre, entonces puede existir una dependencia a la misma o también haber una estrecha relación entre nuestros miedos (o los del clan) que se terminan manifestando en este “bloqueo” energético. Pero, ¿qué significa exáctamente esto?…

Primeramente, cuando una enfermedad no parece irse y debemos tratarla de manera permanente con medicamentos o mitigantes, toda nuestra vida se debe “ajustar” a esta condición. O sea, nuestra rutina incluye poner una atención “exagerada” a nuestro cuerpo.

Aquí pueden observarse dos cosas. Primero, la persona que se enferma necesita escucharse y se “obliga” a hacerlo con la creación inconsciente de esta circunstancia. Esto puede ocurrirle a personas que tienen tendencia a dejar sus necesidades en último lugar.
Y por otra parte, también la enfermedad puede ser generada para provocar el efecto contrario,  lo que implica querer que sean los demás que se fijen en mí y en mis necesidades.
Todo esto funciona de manera inconsciente, pues por lo general, a nadie le agrada estar enfermo o verse limitado.

 

Imaginarse Sano

Un buen ejercicio para detectar miedos o bloqueos es imaginarse sano. Comenzando con un ejercicio de respiración y meditación, la persona puede imaginar su momento presente en completa armonía.

 

La enfermedad no existe, soy libre, estoy completamente capacitado para dirigir mi vida. 

 

Hay que poner mucha atención en las emociones que aparezcan en el momento en que repetimos esta frase, pues es ahí donde mejor podemos percibir las razones que nos han llevado a la enfermedad como una manera de compensar aquella limitante interna que creemos, no somos capaces de encarar o superar.

Por otra parte, y como somos seres que estamos relacionados y en función con nuestro entorno, puede existir también un patrón heredado, un condicionamiento emocional (probablemente de nuestro núcleo familiar) que se presenta a través de nosotros para “exigir” ser puesto sobre la mesa y ser sanando.

 

Para la Enfermedad no Hay Enfermedad

Si observamos a la enfermedad como NO enfermedad, nos encontramos sencillamente con un sistema energético que se resuelve y enfrenta la vida, de una manera diferente.
Desde este punto de vista, la enfermedad no es antivida, es “otro tipo de vida”. Y una que tiene otro objetivo diferente al que nosotros llamamos “estar sano”. Por lo tanto podríamos cuestionarnos al estar enfermos, ¿qué es lo que quiere este “tipo de vida” que haga?. A veces puede existir la necesidad de alejarse de alguien o algo, de callar, de no escuchar, de no enfrentar cierta circunstancia, etc, etc…

Por último, la observación de la enfermedad propia, también requiere que nos desapeguemos de culpas, y juicios negativos, pues debemos valorar lo que nuestra consciencia es capaz de resolver, así como agradecer la oportunidad que nos da la enfermedad para expandir nuestra consciencia y llegar a puntos importantes de nosotros mismos, que no han sido resueltos.

 

 

Texto por Liz R.Rey