Todos en algún momento pasamos por estados negativos, algo que puede ser completamente normal, a menos que se vuelvan demasiado reiterativos.
El mundo en el que vivimos no es un lugar fácil, ni precisamente “adaptado” a nuestras necesidades. De hecho, si analizamos fríamente el mundo actual, socialmente se nos “obliga” a cumplir con ciertas reglas que muchas veces implican obviar nuestra naturaleza.

Pero no todo es tan malo. Este llamado interno a mejorar las cosas, que cada vez es más fuerte en lo colectivo, se va manifestando como una promesa en restablecer y equilibrar mucho mejor nuestra energía y calidad de vida.

Por eso es necesario que cada uno de nosotros atienda las señales que puede dar nuestro cuerpo físico, emocional o mental, para dar pasos firmes en lo que la mayoría estamos deseando, un mundo mejor.

 

1.- Dormir suficiente
Partimos por lo básico. Dormir también debe incluir el buen dormir, así que preocupémonos de esta necesidad como si fuera un ritual energético y reparador, porque finalmente, es lo que es.
– Preparar la cama, que esté lo más cómoda y limpia posible.
– Evitar comer tarde, o ver o hacer cualquier actividad agotadora antes de irse a dormir.
– Hacer ejercicios de respiración y poner mucha atención en qué sentimientos aparecen.
– Agradecer por el día que se tuvo, y entregar los “problemas” a esa energía sabia (puede ser Dios, o en quien creas) con confianza de que las cosas van a ir tomando su curso natural y resolverse.

2.- Alimentarse sanamente
Preocuparnos por la calidad de nuestra comida, es parte esencial de nuestro bienestar.
También es importante tomar líquido, y detectar cómo nuestro cuerpo responde a lo que hemos comido y bebido, porque la digestión no siempre es rápida. A veces puede volverse lenta dependiendo de qué tanta fibra hemos ingerido, o sí se han consumido carnes. Por lo tanto también es importante detectar cuándo es necesario hacer pausas más largas entre comidas, consumir más o menos fruta, etc.
Si intentamos permanecer siempre atentos a lo que nuestro cuerpo nos pide, nos será mucho más fácil mantener a buen punto nuestra energía.

3.- Movernos
La actividad física es muy necesaria, porque mantiene en buen funcionamiento toda nuestra “orquesta” fisiológica.
Caminar, salir a correr, bailar, o simplemente dedicarse a hacer el aseo, son actividades que nos permitirán echar a andar nuestra “máquina biológica” y así, asegurarnos de su buen funcionamiento.

4.- Controlar nuestras preocupaciones
Es normal sentir preocupación, pero también es importante saber ponerle freno. Intentar resolver las cosas de manera muy práctica, puede ser súper efectivo para evitarnos una carga de pensamientos recurrentes. Por ejemplo, catalogar las cosas que nos preocupan, en las que sí tienen solución inmediata versus las que no, y ponerse a trabajar en las que se pueden resolver en el presente. Mientras que todo lo que necesite de un nuevo plan, podrá ser atendido en momentos de calma, quizá con alguna persona de confianza o en quien tengamos mayor respeto, y que pueda darnos nuevos puntos de vista para encontrar la mejor solución.

5.- Amar
Amar hace bien, y es algo súper necesario para sentirnos felices. Amar no requiere necesariamente una pareja. También podemos amar a nuestra familia, amigos, mascotas, plantas, etc. Así como también amar nuestro trabajo, o cosas más simples, como amar darnos un baño de tina, amar respirar aire puro, etc. Todas las formas de amar son bienvenidas, porque sin duda aumentarán nuestra energía y niveles de felicidad.

6.- Disfrutar del ocio
Hacer nada de vez en cuando es necesario y muy útil para nuestra mente. Podemos quedar “stand by” y simplemente percibir la vida tal cual es, sin preocupaciones o expectativas. Además nos conecta  con el presente, lo que vuelve mucho más vivas nuestras percepciones.

7.- Conectar con nuestros sentimientos
Esto es importante porque ellos actúan como una brújula. Cuando no nos sentimos bien, podemos considerar que es nuestra alma la que pone el aviso de cambiar de actitud, lugar, o atender otro sentimiento mucho más profundo que antes habíamos pasado por alto.
Es bueno que nos tomemos en serio y ocuparnos de nuestras necesidades, pero para no caer en egocentrismos o victimizarnos, también es importante que aprendamos a observar todos estos sentimientos con desapego, y por sobretodo, evitar encontrar culpables o culparse por la situación que creemos genera el conflicto.

 

Poner en práctica estos hábitos súper básicos, sin duda van a ayudarnos a mejorar nuestra energía, y con ello también nuestras relaciones y nuestro rendimiento.

 

Texto por Liz R.Rey