Comprendiendo el Karma

Cuando hablamos de “karma” nos referimos a una especie de “deuda” que traemos a esta vida, y la que nos corresponde saldar. A lo largo de mi experiencia leyendo cartas astrales he podido detectar la conexión directa con nuestras heridas tempranas, y nuestro karma. Por ejemplo, las heridas que se producen marcadamente en un área de nuestra vida durante la niñez,  pueden ser precisamente las que reaparezcan durante nuestra etapa adulta, pero con la diferencia de que ahora nosotros tenemos la misión de lidiar con la situación no sólo como víctimas, si no que también, afectándola según nuestro actuar.

A pesar de que el karma puede sentirse como una carga, lo que realmente busca es equilibrar nuestros errores pasados dándonos ahora la oportunidad de remediar dichas acciones. Por eso es que se recomienda evitar la queja, pues ello supone un rechazo y una falta de comprensión de que hemos sido nosotros mismos parte de este problema.

 

Por ejemplo, si en una vida anterior hemos roto una ventana, en la siguiente nos tocará probablemente hacernos cargo de reparar una, o de evitar que una frágil ventana se rompa, o que atendamos una herida provocada por vidrio, etc, etc… Este simple ejemplo llevándolo a situaciones más complejas puede mostrarnos cómo son las situaciones difíciles parte de esa “reparación”.
He visto reiteradas veces situaciones de abandono de los padres hacia los hijos (por ejemplo, Saturno en la C4 o Quirón en la C8), abandono físico o psicológico, que genera personas que les cuesta comprometerse en temas familiares, o que sienten que hagan lo que hagan no son buenos padres, pero el problema sólo está trayendo al presente heridas de la psique que deben ser trabajadas.

Hacer todo lo posible y lo que nos corresponde hacer, sin expectativas, es la actitud más recomendable para estos casos, porque sobre el karma no tenemos un real control, pues desconocemos qué actitud o hecho lo originó realmente. Esto incluso puede incluir acciones de nuestros ancestros.

Si comprendemos esto, podemos ir acrecentando en nuestro corazón la gratitud por la oportunidad de saldar aquellas cuentas pendientes, pues libraremos con ello a futuras generaciones, y lógicamente, también a nosotros mismos.

Saturno:

Nos exige. Quiere compromiso, constancia, y por sobre todo disciplina. Saturno puede ser muy benéfico con el tiempo, siempre y cuando aprendamos de su rigurosidad. Saturno no quiere quejas, quiere que resistas, que te hagas fuerte, y que madures y aceptes lo que te toca hacer sin chistar.

 

Quirón:

Este asteroide nos lleva a mirar nuestras heridas de una manera diferente. Nos otorga sabiduría pura, a costa de nuestra propias vivencias dolorosas. También puede ayudarnos a desarrollar mayor humildad y empatía, pues nos puede hacer tocar la impotencia en más de una ocasión. Quirón quiere que aceptes el dolor, pero también que aprendas de él. Desea que te hagas consciente de tu vulnerabilidad, pero a la vez que tu consciencia se haga presente y con ello, te vuelvas cada vez más resistente gracias a tu propia comprensión.

 

Para terminar, hay que aclarar que todos traemos algún tipo de karma en mayor o menor grado. Lo que también puede ir cambiando en el tiempo, de acuerdo a nuestras lecciones y plan cósmico.
Para indigar más en este tema, les recomiendo leer el artículo El Ascendente y su relación con el Karma

 

Texto por Liz R.Rey