El planeta Venus forma parte importante en la astrología, pues su energía se ubica en el área del amor propio o autoestima. ¿Tenemos realmente consciencia de cuántas de las cosas que ocurren en nuestra existencia provienen desde ahí?. Como no es un sector enteramente mental, sino más bienterrenal, su poder radica en precisamente eso, en que surge como la energía inicial de querer o desear algo.

Pero es en este enfoque en que también brota el desconocimiento de sí mismo como ser mental, por lo que sigue siendo este sector un lugar difícil de transformar, y que se relaciona directamente con la percepción que tengamos de nosotros mismos como seres individuales.
En otras palabras, “lo que creo de mí” (Aries), con lo que me identifico o lo que muestro como forma de ser ante otros, conlleva inevitablemente al segundo paso, que es: cómo me valoro, qué acepto en mi vida, qué está bien para mí (Tauro). Y es aquí dónde podemos ir observando en la Carta Astral, si hay alguna traba que impida que esta energía se manifieste de manera apacible y en concordancia con quiénes somos.

Por otra parte existe una energía en oposición que constantemente nos pide reinventar aquella área. Porque el mundo material también tiene sus ciclos, su propia vida, desde nuestras posesiones a nuestro propio cuerpo. Esa constante “muerte” entre obtener y perder, es lo que conocemos como el desarrollo del autoestima, que no es otra cosa que el poder de equilibrar la energía del ir y venir que está invariablemente acechándonos en todo momento.

Ahora, pensemos en el hecho de que el amor, que es una energía elevada, se encuentra en una etapa bastante simplista con Venus, pues de ella surgen los deseos por lo tangible. Por lo tanto aquí la manifestación de amor sigue patrones terrenales, y que de alguna manera, se contradicen un poco con la verdadera esencia del amor. Por eso es que su complemento lo desafía a despojarse, a compartir, a fundirse con el otro (energía plutónica). No hay amor sin entrega, no hay amor sin perderse en el otro.
Entonces podemos concluir que cada vez que se sufre por amor, la pregunta fundamental a responder es: ¿cómo amo?, ¿qué se está dispuesto a perder?, ¿a dar?…
Equilibrar estas energías es un trabajo arduo para muchos, por eso es importante observar toda la Carta Natal, para tener un certero diagnóstico de sobre cómo respondemos a nuestra necesidad básica de dar y recibir.

Por último, Neptuno tiene mucho que ver con lo que conocemos como “verdadero amor”, pues es en esta energía en donde se manifiesta la entrega total, sin embargo suele ir de la mano con una especie de aniquilación del ego, que para nuestra cultura, no es considerado precisamente beneficioso.

>> Continuará…

Texto por Liz R.Rey