Cuando tenemos un problema que no parece ceder, por más que intentemos solucionarlo, podemos estar en frente de algo mucho más grande. Algo que si nos detenemos a observar, nos entregará valiosísima información que puede cambiar nuestra consciencia, y con ello, nuestra vida.

Primero consideremos el problema como parte de nuestra creación, casi como si hubiera florecido desde nuestra imaginación. ¿Hay una razón detrás de esta “creación”? ¡Claro que sí!. La razón es precisamente, y aunque parezca contradictorio, una solución para algo que nos estaba afectando.  Entonces podemos afirmar que para nuestra mente, el problema en sí no existe como tal, sino como una respuesta que nos permitirá desarrollar una solución a un “problema” aún más profundo.
Pero, ¿cuál puede ser el problema profundo que genera todos los otros problemas?…

El Miedo es la antítesis del Amor, y el Amor es la vibración más elevada a la podemos acceder como humanos. Y aunque aquí lo estamos tratando en términos muy simples, es ese bloqueo, el Miedo, el que va generando toda una red de respuestas para “evitarnos” enfrentar el Amor, entendiéndolo como un estado, no como un sentimiento.

Pero no cabe aquí la culpa al reconocer que es el propio Miedo el que muchas veces toma el control de nuestras vidas, porque como seres humanos, nuestras respuestas están directamente relacionadas y condicionadas de acuerdo con quiénes compartimos nuestras vidas, así como también con nuestra comunidad, y finalmente,  con todo el planeta. Por eso es que es tan importante desarrollar la compasión y la empatía, pues cada dificultad individual está ligada al colectivo, y por lo tanto, a nosotros mismos.

Volviendo al tema de observarnos y entender las causas de nuestros problemas, primeramente es conveniente prestar atención nuestra filosofía de vida. Eso en lo que creemos y en lo que se basan nuestros valores, y por ende, nuestras decisiones.
Por ejemplo; para alguien que le sea sumamente importante el mundo material, pero siente alguna culpa o rechazo inconsciente al hecho de tener dinero, estará respondiendo a sus creencias con problemas económicos, pues de esa forma su mente “soluciona” el conflicto que le genera tener más de lo que supuestamente, sus valores aceptan. A diferencia de quienes no tienen esta limitante, y aceptan que tener más y más, calza perfectamente con su escala de valores, por lo tanto, no hay una respuesta que genere un “conflicto” ante el hecho de tener mucho dinero.

Conviene entonces preguntarse:
(Sugiero anoten sus respuestas en una hoja, para que luego las analicen todo lo que va apareciendo).

¿Qué Miedo hay detrás de esta solución (problema) que estoy generando?
Para poder responder a esta pregunta, debemos imaginar nuestra vida sin ese problema. Hay que poner atención al primer sentimiento que se manifieste una vez formulada la pregunta. La franqueza con nosotros mismos nos hará experimentar mayor consciencia del por qué de la creación de nuestras respuestas, que son las que nos están evitando enfrentar directamente nuestros miedos.

¿De qué situación logro rehuir con este “problema”?
Con esta pregunta buscamos claridad. Identificar una situación específica, sea real o no, en la que proyectamos nuestro temor, y que evitamos precisamente, porque nos pide encarar lo que más tememos.

Si lograra liberarme del problema ahora, ¿qué sería la primera cosa que haría?
Las respuesta a esta pregunta puede ponernos en contacto con una energía diferente. Una vibración “liberadora”. La Liberación es una vibración de Amor, entendiéndola como la manifestación de nuestra máxima entrega al mundo, en donde el momento presente se siente con una riqueza única, y que por lo demás, siempre ha estado ahí para nosotros.

El trabajo de Liberación, no debe ser entendido tan sólo como cumplir nuestros caprichos, pues necesitar algo, querer algo, está relacionado más con nuestras carencias que con llevar a cabo nuestra voluntad.

La Liberación es más bien la conexión con uno mismo. Conocerse, aceptar nuestras características positivas, como negativas, y obrar desde un estado despierto y plenamente consciente.

El camino de la Liberación puede tener altos y bajos, pero sin duda, una vez tomado, se comienza lentamente un despertar que hará muchos cambios positivos en su vida.

 

Texto por Liz R.Rey