Es un hecho que la mayoría de nosotros vivimos estresados, y en alguna medida es la única respuesta que podemos tener al frenético y exigente ritmo de la vida. Controlarlo, muchas veces no es tarea fácil, pues somos absorbidos por esta máquina social que espera, cumplamos nuestra parte.

Es evidente que cuando nos vemos enfrentados a situaciones de estrés, nuestro cuerpo tiende a desgastarse mucho más que en situaciones normales. Es por ello que la calidad de los alimentos incide directamente en contrarrestar el deterioro del cuerpo, y más que considerar el alimento como fuente de energía, es el mismo organismo el que comienza a utilizarlo como medio de restauración de su equilibrio normal (sanación).

En términos espirituales, estar vivo implica oscilar siempre entre los dos polos vida y muerte. Esta tensión natural alberga el compromiso del cuerpo humano en permanecer (inspirar) y soltar (expirar), como base y como punto inicial de todo el mecanismo físico consecuente a éste.

Por lo tanto el estrés no es otra cosa que el desequilibrio de este ritmo, pero sin duda también es a su vez, componente de la vida.

Teniendo certeza de esto, lo “sano”, lo que nos genera aquella anhelada armonía debe ser considerado como un canal para un bienestar momentáneo, pero sumamente necesario.

En cuanto a los alimentos, como primer requisito para conducir al organismo a la calma, es necesario detectar qué necesitamos.

Comúnmente son la vitamina B12 y el Magnesio los más sensibles de ser “devorados” por el estrés, por ello es conveniente consultar con su médico de cabecera la posibilidad de la administración de éstos como complementos (inyección o cápsulas).

También es importante considerar que si es que estamos sobrellevando un período prologando de estrés, la calidad de nuestros alimentos será muy determinante en la respuesta que tenga nuestro cuerpo frente a él.

Se sugieren los siguientes hábitos alimenticios para contrarrestar los efectos dañinos del estrés:

  • Coma fruta, verdura y legumbres en abundancia. Todos son cero colesterol, y ricos en vitaminas, proteínas y minerales.
  • No se salte ninguna comida. Si puede distribuya la ingesta de alimentos 4 a 5 veces al día en dosis moderadas.
  • Procure preparar alimentos a la plancha, y si emplea aceite que sea siempre de oliva y virgen (no refinado).
  • Reduzca el consumo de cafeína.
  • Consuma té de hierbas como manzanilla, melisa, que son relajantes.
  • Respete su tiempo para comer y disfrutar lo que come.

Por último y como tip; poseen efecto relajante casi inmediato los siguientes alimentos:

  • Lechuga
  • Leche
  • Chocolate (cacao)
  • Plátano

 

 

 

Texto por Liz R.Rey

Lectura sugerida: “Estrés y Ansiedad”, Antonio Barrero F.