Interpretación del vuelo de las Aves en la Ciudad

El mundo natural está interconectado, y funciona de acuerdo a un vaivén energético sutil y ordenado. Es el equilibrio y la sinergia en acción danzando en el ciclo de la vida, y que como seres humanos, formamos parte.
Nos detendremos a analizar específicamente a las Aves, pues son seres que se han acomodado de alguna manera a la urbe, pero que a la vez, se mantienen independientes y consecuentes con sus propios ritmos, sin llegar a tener un contacto directo con el ser humano.
Son específicamente las palomas, zorzales, tórtolas, pericos, colibrís, etc., los que merodean las ciudades y que pueden otorgarnos información importante acerca de nosotros mismos. Un pequeño reflejo de lo natural que prevalece a medias en nuestras contaminadas ciudades.

El desarrollo de la observación y la identificación de posibles mensajes ocultos en la naturaleza, no es mera imaginación, si no el desarrollo de una sensibilidad y comprensión de aquellos ritmos sutiles, que por desgracia, nos suenan prácticamente ajenos hoy en día, pero que forman parte de todo el flujo energético de la Tierra.

Para determinar el mensaje de las Aves, se consideran específicamente dos alternativas.
Primero: considerar el símbolo del Ave propia mente tal, como la representación de la libertad, independencia, aguda vista, y capacidad de estar por sobre (porque pueden observar la realidad desde arriba), otras especies. En este sentido, los Pájaros podrían estar relacionados con el elemento Aire, que viene a ser la representación de la Mente.

Segundo: debemos considerar las características físicas de las Aves que nos rodeen. Cómo son en tamaño, plumaje, y cuales son las acciones que hacen específicamente al merodear alrededor de nosotros. ¿Están volando?, ¿planeando?, ¿están solas o en grupo?. Y por último detectar el tipo de canto. ¿Es relajado?, ¿de alarma?…

Todos estos datos nos permiten darnos cuenta de que la presencia de las Aves, posee intrínsecamente un poderosa dosis de comunicación, entre ellas y con nosotros, si es que estamos dispuestos a “escucharlas”, podemos encontrar respuestas y claridad en nuestros propios asuntos.
La tarea más compleja de quién es observa, es eso, mantenerse con la suficiente objetividad. Suficiente, considerando que no puede anularse por completo nuestra subjetividad, lo que es solamente el reflejo de que somos en conjunto con todo lo que nos rodea.

La señal de que un Ave “quiere” comunicarse con nosotros, es que aparece en el momento justo. No debemos andar buscando el mensaje, este simplemente aparece sincrónicamente con lo que nos esté causando preocupación.
Las respuestas que podemos considerar como afirmativas en las Aves, son las que nos traen calma. Un bello trino, un pájaro que se acerca mucho a nosotros y que se ve tranquilo, como si nos viniera a saludar, pueden ser ejemplos de energías fluidas en nosotros, que nos invitan a proseguir con certeza en nuestras acciones.
A diferencia de un Ave que aparezca frente a nosotros con un canto angustiado (es rápido y de mayor volumen), que esté herida o agonizante. Pueden ser señales de alarma, que nos estén avisando de energías que entran en conflicto, que no nos permiten proseguir con normalidad y fluidez.

Ante esto, es necesario cuestionar qué cambios podemos hacer. Independientemente de lo que nos aqueje. El Ave que viene “a mostrarse” en nuestra realidad y precisamente en una situación difícil, lo hace porque hay una congruencia de su energía con nosotros.

Tomar responsabilidad por nuestros estados internos, nos permite purificar aquellas energías que no nos estén permitiendo fluir como estos hermosos seres.
El llamado de un Ave siempre tiene relación con nuestra libertad y nuestra capacidad de ampliar nuestros horizontes, porque muchas veces lo que nos exige la vida es amplitud de miras.

Texto por Liz R.Rey