Podríamos decir que en el “capítulo anterior”, Venus se rodeó de belleza, de gracia, simpatía, e incluso de mayor status. Libra puede darle todo eso. Bueno, casi todo, porque ahora Venus necesita más.
Ansía encontrar tanta pasión, que ya no le es válido mantenerse en lo “adecuado”. No teme romper la balanza perfecta de Libra. Quiere más, y está dispuesta a encontrarse con sus propios demonios si es necesario. Tal vez, son ellos los que la seducen ahora irresistiblemente, y que esperan sacarla de sus ideales románticos, de sus fantasías rosas.

Hay una fricción en este encuentro. Atracción y tensión, curiosidad y miedo.
Muy en el fondo, sabemos que la podemos pasar mal, sin embargo Venus impregnada del misterio de Escorpio, no es fácil de ignorar.

Son probables los encuentros desestabilizadores, aunque prometen sacar a la luz energías poderosas que transformen nuestras vidas.

Amar puede significar perderse un rato, o considerar salirse de la zona cómoda. Y confiar puede ser sumamente trabajoso. A pesar de ello, este tránsito promete grandes enseñanzas a quiénes se atrevan a cruzar su umbral, preparando el terreno para una nueva etapa de expansión amorosa.