ojos

Los ojos nos permiten observar el mundo. Darle la información a nuestro ser de qué ocurre allá afuera, y a la vez, observar, sentirnos y sabernos observados por otros.

Cuando los ojos se inflaman, arden y se infectan, hay algo que hemos visto que nos está causando un conflicto. Si bien, este tipo de molestias son más bien superficiales, nuestros ojos sanos nos permiten también comunicar lo que ocurre en nuestro mundo interior, y cuando se enferman, también hacen luz de lo que nos pasa realmente.

Cuando debido a la secreción no podemos abrirlos por la mañana, existe una negación inconsciente a enfrentar la realidad antes observada. Algo que no logra ser grato para nosotros, y que provoca que busquemos nuestra paz, cerrando los ojos. Más aún cuando los ojos se han puesto rojos, proyectando una furia no expresada, una forma de comunicar nuestra rabia con sólo mirar a los otros.

¿Qué necesita una persona que sufre de este tipo de afecciones?. Un remedio casero común para esto, es el té. Cuando tomamos té, una popular bebida energética, buscamos reactivar de alguna forma nuestro organismo. Despejarnos y despertar. Éste tipo de afecciones a los ojos por lo tanto, requieren para sanar de ese “despertar”.

La simbología de aplicar té, por lo tanto ayuda a asimilar esa realidad tal vez dolorosa e incómoda, invitándonos a abrir los ojos, y dejar de enjuiciar lo que vemos para evitar acumular rabia y frustración.

Liberar esas emociones, por medio de la expresión verbal puede ser una solución. Quizás así podamos dejar de transmitir en los otros nuestra mirada encolerizada y, aceptar que tal vez, nuestra molestia tiene cabida dentro de nuestro círculo cercano, y lograr llegar a una solución.

Siempre que mantengamos un control de nuestro sentir, y podamos comunicar lo que nos pasa de manera asertiva, se evitará generar este tipo de afecciones.

 

Texto por Liz R.Rey