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¿Han notado que cuando algo nos exaspera, nos rascamos la cabeza? La picazón en cualquier parte del cuerpo, hace alusión a la necesidad de remover energías, y a la vez, de activar la zona en dónde ocurre el escozor. Que nos pique la cabeza, refleja que llegar a una solución necesita de la activación cerebral, o sea, que es un llamado a remover dicha energía, y generar la circulación energética requerida para concebir nuevas ideas.

Ahora bien, podemos considerar cada parte de nuestro cuerpo como un mapa en el que se representan nuestras energías. Acá voy a mencionar  sólo algunas zonas, en donde la picazón, puede estar dándonos señales de lo que estamos necesitando.

Cara: la picazón en la cara tiene relación con la reacción que estamos teniendo bajo algún hecho incómodo, pero que sin embargo, no somos capaces de expresar. La contención de emociones, o el querer ajustarse a patrones de conducta considerados “más adecuados”, pueden gatillar éste tipo de dolencias.

Cuello: la picazón o una reacción alérgica en el cuello, nos puede estar hablando de la necesidad de unificar nuestras ideas, tanto mentales cómo emocionales. El cuello funciona como un “puente” entre nuestro ser emocional-animal, y nuestra mente. Cuando existe un conflicto entre ambas energías, o estamos demasiado divididos, se generan bloqueos en esta área. La función de la picazón aquí es que lleguemos a considerar lo que sentimos, antes de tomar decisiones meramente prácticas.

Pecho: la picazón en el pecho, denota una necesidad de despertar los sentimientos. Pero no de una manera meramente romántica, sino realista. En donde mi capacidad de amar es liberada, ejerciendo total supremacía en relación a mis miedos. Este tipo de entrega, permite a la vez que logremos conocer y experimentar el amor de una forma más pura. El escozor aquí está pidiendo una liberación del yo, de amar sin expectativas, pero que contradictoriamente, nos traerá mayores satisfacciones, puesto que esta apertura permite tanto la salida como la entrada de energía.

Brazos: los brazos son como “conectores” con la realidad. Cualquier tipo de dolencia en ellos, puede estar representando la forma en que me relaciono con el mundo, específicamente con mis pares. Si nos pica la parte superior del brazo, su significado apunta a una necesidad de confiar en los demás, puesto que esta parte del cuerpo es la “menos activa” de la extremidad. La sensación de sentirnos apoyados, abrazados, confortados, necesita ser considerada. Por otra parte, la parte inferior del brazo, tiene más relación con nuestra voluntad, con la capacidad que tenemos de darnos sostén, y de manifestar nuestra influencia en el mundo. Una dolencia aquí puede haber sido gatillada por no estar haciendo lo que realmente queremos.

Manos: nuestras manos son las encargadas de plasmar nuestro mundo creativo en la tierra. Como la concreción de la voluntad, las manos manifiestan ese hacer mental en el plano terrenal. Cuando nos pican, puede deberse a que estamos actuando demasiado mecánicamente, sin considerar lo que realmente queremos hacer. O bien, por falta de actividad. El uso de nuestras manos requiere de concentración, atención y enfoque, y cuando alguna de éstas cualidades se pierden o se debilitan, la naturaleza creadora de las manos intentará manifestarse generando alguna molestia.

Abdomen: la picazón en el abdomen es la necesidad de conectar con la parte menos racional de nosotros mismos, en donde nuestras emociones nos piden ser escuchadas. Es en este lugar donde concentramos nuestros estados emocionales, como consecuencia de nuestra relación con el mundo. Específicamente con nuestras relaciones humanas. Ronchas en este sector, nos pueden estar pidiendo poner atención en alguna emoción molesta, con la que no hemos sido capaces de conectar. La liberación de la emoción, sobre todo si es negativa, permite la fluidez energética y a su vez, contribuye a una mayor fluidez en el mundo material.

Pelvis: las molestias en esta zona, reflejan una necesidad de considerar nuestro valor en alguna circunstancia, porque es en dicho lugar en donde se “concretan” nuestras acciones, siendo la pelvis el sector del cuerpo que nos posiciona como individuos  activos en nuestro entorno. La picazón en esta área representa la necesidad de auto valía, de ejercer nuestra voluntad en el mundo, y de llevar a cabo nuestros deseos y necesidades, como un derecho de auto consideración con quiénes somos y qué esperamos de nosotros mismos.

Piernas: nuestras piernas poseen una similitud energética con los brazos, pero a diferencia de ellos que tienen más relación con el contacto humano, están referidas al ejercicio de nuestra voluntad y a nuestra capacidad de expansión. Por otra parte, ellas son nuestro soporte y como tales, su desgaste energético requiere mayor cuidado. Sin embargo, como su función primordial es la movilidad, pueden resentirse si permanecen demasiado tiempo inactivas. La picazón en esta zona, invita a la acción, a activar la circulación, ¡a moverse!.

Pies: la picazón en los pies, puede estar referida a nuestra sensación de pertenencia con nuestro entorno. Por lo general, es con nuestra familia con quiénes generamos lazos afectivos sólidos y que nos hacen sentir mayor seguridad en el mundo. Sin embargo, nuestras raíces no están exentas de generarnos inconvenientes, y la picazón puede ser un reflejo de aquellos hechos molestos que se están manifestando en nuestra familia u hogar.

Como en todos los casos de picazón, la necesidad de generar una mayor circulación energética, se manifiesta para invitarnos a la acción y concebir nuevas realidades. Realidades más acordes a quienes somos y permanecer más conectados a nuestra propia esencia.

 

Texto por Liz R.Rey