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Existen muchas personas que no se explican su obesidad. En algunas ocasiones los problemas de peso, ocurren no sólo por ingerir alimentos en demasía, sino que la forma en que el cuerpo los procesa, difiere de lo que debería lograr procesar en un estado normal.

El procesamiento lento ocurre en personas que buscan entender el mundo. Por lo general, son más sensibles que sus pares, y por lo mismo prefieren protegerse del exterior. Lo obvio, bajo esta necesidad, sería encerrarse en casa y salir lo menos posible, sin embargo el cuerpo ha encontrado otra forma. Una que “agranda el envoltorio” lo suficiente para mantenerse alejado de los otros, independiente de la cercanía a la que lleguen con otra persona.

Este “agrandamiento” puede funcionar a través de lo sólido (comida) o líquido (agua), como ocurre con el caso de las retenciones de líquido.

En este artículo, nos referiremos a la retención de líquido, pues es la forma de engordar que no requiere una gran ingesta de alimentos.

Acá, la persona intenta no mostrarse, pues piensa es una buena forma de protegerse. ¿Y cómo hacerlo?, no mostrando sus emociones. Nuestra agua necesita fluir, sin embargo en la persona que teme enfrentar la vida a nivel emocional,  teme entregar demasiado, teme “vaciarse” y fluir con los otros. Éstas personas suelen no llorar en público. Y si bien, no necesariamente se muestran frías, muchas veces escudan lo que realmente sienten, siendo buenos escuchas o los mejores amigos, porque canalizan su sensibilidad a través de los problemas de los otros.

Una persona que tiende a la retención de líquido necesita llorar. A lo mejor muchos de nosotros también, pero la gran diferencia aquí es que el cuerpo decidió resolver de esta forma el conflicto, pues es la emoción la que tiene mayor protagonismo en el individuo, que es a lo que teme encarar.

Por último, si bien la ingesta de alcohol ayuda a restablecer la fluidez en el cuerpo, y en la apertura emocional hacia los demás, los efectos secundarios, como la conocida retención de líquido post alcohol, pueden ahondar aún más el problema.

Lo ideal para estas personas es calmar su ansiedad mediante una relación amigable con el medio acuoso, como por ejemplo practicar natación en el mar o en las piscinas.

Texto por Liz R.Rey